
Condón femenino
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febrero 25, 2023Tabúes masculinos en la sexualidad
En el último año, varios hombres han mostrado curiosidad por experimentar más en su propio placer,sin embargo y debido a muchos tabúes es que se limitan a realizarlo, por eso hoy te contamos algunos tabúes que definitivamente deberían desaparecer

1.-El llamado punto P
Más conocido como próstata, el punto P es una región inexplorada por muchos hombres. Para algunos, es un gran tabú que una mujer manipule esa parte o que se atreva a acariciar cierta región, ya que puede ser una sensación muy placentera que muchos hombres no se atreven a explorar, ni permiten que los toquen ni siquiera cerca del ano por prejuicios culturales. Es importante dejar a un lado malas creencias de que la estimulación de la próstata o del ano es exclusivo para hombres de preferencias homosexuales ya que es ahí donde se encuentra su punto máximo de placer.
¿El tamaño importa?
Uno de los temas con más polémica sexualmente hablando, es el saber si el tamaño de su pene es lo suficientemente grande.
En la vida adulta, el asunto se convierte en un tema del que muchas veces se deja de hablar. Pero lo cierto, es que esta “guerra” dura toda la vida y algunos hombres conservan en sus mentes la eterna confrontación que tiene que ver con el tamaño de su virilidad, frente a los modelos impuestos temas como el “buen tamaño del pene” son asuntos que a los hombres no les gusta tratar abiertamente en la intimidad ni preguntarle a sus parejas por miedo a salir perdiendo en la comparación con anteriores amantes. Medir la hombría tomando como modelo el tamaño del pene, es un mito que se debe romper y platicar en pareja. Después de todo, está comprobado que el placer que se puede otorgar no está en función del tamaño.
¿El sexo sucio no puede ser con las esposas?
Resulta sorpresivo, pero en pleno siglo XXI aún hay hombres en nuestra cultura que consideran que el sexo no convencional o “sexo sucio” no debe practicarse con sus cónyuges. Es decir, muchos ejemplares masculinos tienen el tabú que les impide experimentar cosas sexuales como sadomasoquismo o sexo anal, por ejemplo con sus parejas, y siguen recurriendo a trabajadoras sexuales para cumplir sus anhelos a pesar de que muchas veces esto provoca frustración sexual, angustia, transmisión de enfermedades y divorcios.